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Humedal-es de Kennedy (Techotiba)

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Por: Alexandra Puyo Talero

Tecnóloga en Saneamiento Ambiental

Universidad Distrital “Francisco José de Caldas”

 La violencia política de los años 1940 y 1950 generó un éxodo masivo de población rural hacia las ciudades, con lo cual Bogotá terminó albergando numerosas familias de desplazados rurales, muchas de las cuales se ubicaron en lo que hoy corresponde a la localidad de Kennedy. A fines de los años sesenta se construyen las urbanizaciones Castilla, Marsella y Mandalay, viéndose afectados directamente los humedales Burro y Techo.

 De otro lado, en la zona funcionó durante varias décadas el basurero conocido como Gibraltar, donde actualmente funciona la biblioteca El Tintal. Para la construcción de esta biblioteca se trasladaron los residuos de este botadero a los predios del humedal del Burro, mostrando una evidente improvisación y desconocimiento del impacto ambiental sobre el humedal. A esto se le suma la construcción de la avenida Ciudad de Cali a fines de la década de 1990, que dividió el humedal en dos sectores, creando una fragmentación ecológica en el humedal, con los consiguientes impactos ambientales negativos.

 En 1971 se inicia la construcción de la central de abastos (Corabastos), con lo que se ocasionó un cambio notable en la actividad comercial de la localidad, y se acercó más al centro de la ciudad. A partir de esto, se origina en los trabajadores de Corabastos la necesidad de vivir en sus inmediaciones, abriendo paso a la creación de los sectores de Patio Bonito y Britalia. Dado el carácter de ilegalidad de estos predios, en los cuales se asentaron las familias de trabajadores de la zona, el vertimiento de aguas residuales, el manejo inadecuado de residuos sólidos y en general la degradación ambiental como resultado de un proceso de ocupación ilegal del territorio afectó directamente a los humedales de La Vaca y El Burro.

 Después de la construcción de la planta de cervecería Bavaria, se consolidaron nuevos barrios alrededor del humedal de techo, dado que la oferta de tierra para uso urbano era naturalmente más barata y asequible en este sector que en otras zonas de la localidad. Esto implicó un relleno sistemático en algunos sectores del humedal, lo que jalonó la construcción de vivienda, especialmente en el sector de Castilla. A su vez, el barrio Valladolid que actualmente tiene una gran presencia en el humedal, fue el resultado de invasiones que tenían como característica la aparición de algunas familias desplazadas por la violencia, que a su vez estimulaban la llegada de nuevos pobladores. 

 El Humedal de Techo en menos de 5 años paso de 23 ha (Hectáreas) a 11 ha, para principios del ochenta ya se habían consolidado dentro y alrededor del humedal los barrios Valladolid  y  Santa Catalina. A mediados de esta década empieza a construirse la urbanización Lagos de Castilla totalmente dentro de la zona de manejo del humedal perdiendo este más de 5 ha. En la actualidad cuenta solo con 2 ha. 

 Las primeras acciones de la Administración Distrital en los humedales urbanos se remontan a la década de los noventa, con la expedición de los actos administrativos para su acotamiento, posteriormente, mediante el Acuerdo 19 de 1994, los humedales del Distrito Capital se declaran como “Reservas ambientales naturales de interés público y patrimonio ecológico” y se dictan otras disposiciones para garantizar su recuperación, preservación y mantenimiento.

 En la actualidad la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá y la Secretaria del Medio Ambiente vienen adelantando la administración de los humedales de Bogotá, cuyo objetivo es Consolidar un modelo de Gestión  Social de Humedales dentro del sistema de áreas naturales protegidas del Distrito Capital, que garantice la conservación de los ecosistemas en contextos urbanos y se proteja la biodiversidad y los bienes ambientales de la ciudad. 

 Con la Administración, se pretende desarrollar o fortalecer competencias ambientales ciudadanas en busca de un cambio cultural en la sociedad, de respeto y conservación de estos ecosistemas.

 Los Humedales como escenario de aprendizaje:

 Sin lugar a dudas, los humedales se constituyen hoy día en un escenario dinámico, real e integrado a la sociedad urbana, ideal para la construcción de una cultura ambiental en todos los sectores de la sociedad. Si bien es cierto que los PRAES como propuestas de formación a los estudiantes, constituyen una gran herramienta para  la enseñanza de la realidad ambiental local, éstos son apenas un componente que surge del mismo humedal como un núcleo de encuentro, aprendizaje y reproducción de experiencias aprendidas para un mejor encuentro con los valores ambientales.

 El aprendizaje que se logra en un escenario natural genera cambios de actitud perceptibles en aquellas personas que acceden al humedal. Esto es visible en todas las edades y los estratos sociales. Esto quiere decir que el humedal nos ofrece la posibilidad de aprender directamente en su escenario.

 Si se conocen aquellos procesos y mecanismos que implican la conservación de los componentes de un ecosistema natural, tales como la fauna, la flora, el agua, las aves propias del humedal, entre otros, de igual forma, es posible entender la razón de ser de los humedales como regulares de las corrientes hídricas de los ríos urbanos de Bogotá, y lo más importante, que constituyen escenarios de mitigación de los altos niveles de contaminación que la ciudad comienza a evidenciar en las últimas décadas.

 En resumen, el humedal no es un escenario privilegiado para algunos visitantes, tampoco es un adorno de la naturaleza, es ante todo un espacio vivo que nos enseña la capacidad que tiene la naturaleza para resistir a las amenazas, pero no lo dejemos más solo, ayudemos a su recuperación para el disfrute y el aprendizaje.

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